Te pienso lejano y se me inundan los ojos, por eso te atraigo con la mente y te ato a mis caderas, a mi voz y a mis silencios. Te prefiero, así, cerquita de mi corazón, anudado a mis sueños, acunado en mis pestañas y muy cerca de mis ganas.
Coos
Y miré, tan fijo, tan profundo en tus ojos… que sentí como iniciaba a electrizarme.
Miré tanto que me enamore del café impregnado en esos ojos y creí rosar tu alma.
Miré una y otra vez que sentí felicidad.
Ud tal vez me dijo “buenos días”, pero me hizo la semana, el mes y porque no, la vida!
No sé a qué te dedicas, ni quién eres.
Pero me dedicaría a ti, para ser quien somos.
¿Cómo hacerte ver lo que eres y no lo que sientes?
Sentirte bonita siendo hermosa.
Sentirte común, cuando eres especial.
Sentirte sola y eres la ψ…
(…) te necesito cuando te extraño.
Me lees, pero… no oyes el sentir de las palabras?
Habrías de sentir su voz, que tímida pero voraz arropa y desgarra…
Qué más puedo pedir si tengo lo que me hace falta, amor a ti familia sobra e intacto queda, vida tengo y salud no derrocha.
De recuerdos no vivo, pero ilusiones motivan, otras más apachurran el pecho y sacan una sonrisa forzada.
Donde fuimos conocido, amigos crecimos y estrechos quedamos.
Lo laboral queda como anécdota para un reto que hoy alienta.
Mi vida en general evoluciona y un pequeño que no me abandonará dejandome eterno hasta su legado.
Amandote sigo y futuro trunco persigo, porque de lacios a rizos suspiró.

